Cuatro ojos de lectura

Historias sin sentido. Pensamientos ilógicos. Palabras banales. Llenando vacíos.

domingo, 29 de septiembre de 2013

Sonrisa



Entonces en medio de esas caras desconocidas, cubiertas de luces y sombras, te vi.  Me enamoré y ni siquiera me pude acercar para saber tu nombre o escuchar tu voz.  Ahí estaba yo, tan cerca y tan lejos de ti.   Me separaban dos, tres, cuatro vasos de vodka, o quizás uno o dos de whisky, no lo sé.   Pero ahí estaba yo, con la mirada perdida en tu sonrisa, admirando tu graciosa forma de bailar, tratando de descifrar que era ese “no se qué” que todos dicen que tenes o que ves cuando te enamoras.   Ahí estaba yo, a tres temas de distancia tuyo, y a la vez a mil silencios lejos de vos.

Tu sonrisa no la olvido más.  Era una de esas sonrisas naturales, que enamoran pero que a la vez no te das cuenta que lo hacen.  Tu sonrisa era perfecta y yo la disfrutaba mientras sonaba algún tema de rock que en estos momentos no suelo recordar.  Miles de caras había y yo me fui a topar con la tuya, en medio de la oscuridad.  De esa noche en que te conocí, no recuerdo muchas cosas.  Recuerdo que no quería ir a ese boliche, recuerdo que me sentía triste, solo y amargado.  También me acuerdo que sólo quería emborracharme para tomar coraje y hacer algo con otra chica que me gustaba.  Porque, debo decirte, que soy cobarde.  No lo voy a negar, tímido y cobarde.  Pero ese día, quería dejar de serlo, no con vos (porque claro, no te conocía) sino con otra chica.  De esa chica si me acuerdo, tenía muchas cosas que no me gustaban pero igual yo me convencía de que si era para mi.  Esa noche, ni me acerqué a ella.  No hace falta explicar porque, simplemente el destino o quizás yo.  Si, yo, yo soy el culpable de que me pasen las cosas que me pasan, pero nada me importó cuando te vi.

Te movías muy femeninamente, pero a la vez no.  Era algo como forzado, pero a la vez no.  Me acuerdo que tu pierna izquierda era mucho menos hábil que la derecha, bailabas rodeada de tus amigas. Pero vos no eras así, vos no te destacabas entre esas chicas producidas hasta parecer payasos andantes.  Vos no querías ser como ellas, vos no estabas para ir y encontrar con quien pasar la noche.  Vos estabas ahí para divertirte.  No para olvidar penas, o lo difícil que es la vida como yo.  Vos estabas para disfrutar de las pequeñas cosas y yo, te juro que yo, no se ni porque estaba allí.   Pero te vi ¿no?, te vi y por un momento te sentí mía.  Creo que me lanzaste una mirada seductora acompañada de una sonrisa pícara. O quizá ese pensamiento fue un sueño, un deseo, una ilusión, realmente no recuerdo nada de esa noche.  Excepto tu sonrisa y una vaga imagen tuya en mi cabeza diciendo – ¿Estás bien?-.

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