Cuatro ojos de lectura

Historias sin sentido. Pensamientos ilógicos. Palabras banales. Llenando vacíos.

viernes, 15 de abril de 2011

Capítulo IV: La vuelta del adiós

Pasaron unos meses desde la inexplicable partida de Abril.   Alejo se había cansado de de buscar, ya había pasado un tiempo y la búsqueda fue perdiendo sentido.   Sin embargo, la tristeza que tenía antes de conocerla y tiempo después de perderla, había desaparecido. Su mirada hacía el mundo era más colorida, su sonrisa era pura alegría.  Se rindió y decidió no esperar, porque si Abril sentía algo, algún día iba a volver o tal vez no.

Con el paso de los días, el nombre Abril poco a poco fue despareciendo.  Dejó de aparecer en su boca, en sus conversaciones, en sus pensamientos, en sus sueños, en su alma.  Como toda cosa en la vida desapareció, pasó y se superó (lo correcto hubiera sido decir "olvidó", pero nada se olvida y es por eso que decidí utilizar esta palabra) o eso al menos pensó Alejo.

Mientras más olvidaba el hombre, más recordaba la mujer.  La decisión era ir, ya no había vuelta atrás, Abril tomó el avión de vuelta a la ciudad que la hizo conocer el amor, a la ciudad que la vio nacer, a la ciudad donde estaba el único ser del planeta que importaba.   Firme en su decisión, sabiendo que la respuesta que esperaba era un poco imposible, volvió para dar una explicación, para sentirse amada y volver a amar.

Alejo estaba saliendo con una abogada que le había presentado su amigo, compartían cosas y la pasaban bien sin embargo no era lo que quería, quizás todavía no estaba listo para entrar en otra relación o quizás el amor por Abril seguía muy firme.   El la invitó a cenar, le gustaba su compañía porque a veces la soledad lo desesperaba.  El pidió un lomo grillado y ella una simple ensalada.  Hablaron y rieron, se mostraron felices, “estoy bien” pensó el. “ella es linda, compañera y compartimos bastantes cosas, quizás funcioné” se convencía pero dentro suyo sabía que algo no funcionaba.

Ella tenía auto y lo llevó hasta su casa, se quedaron mirándose en la puerta y se despidieron con un beso.  Ninguno de ellos se enteró que mientras se besaban, un corazón se partía en mil pedazos. Abril miró esa escena con tristeza, con serenidad, con odio, celos y a la vez con mucha culpa.  Culpa que se atribuía porque ella era la responsable de ese beso, si nunca se hubiera ido esto no hubiera pasado.  Las lágrimas brotaron de sus ojos y lejos de la escena se fue corriendo.  
Alejo sintió un dolor en el pecho mientras ese beso culminaba, algo andaba mal.  Decidió despedirse con la excusa del cansancio y fue directo a su cama.    Se durmió con ese dolor y con las dudas que generaba.    Eran las tres de la mañana y llovía muy fuerte cuando sonó el timbre de su casa. No lo escuchó la primera vez, sin embargo el timbre volvió a sonar. Con insistencia el timbre, sonó y sonó hasta que lo despertó. Finalmente el ruido lo venció y se levantó, se acomodó un poco el pelo y fue a atender.

Para sorpresa de él, la vida volvió a hacer de las suyas, era esa misma chica con la cual se había encontrado en un banco de la plaza, aquel día lluvioso.  Está vez llevaba un aire de tristeza y lágrimas en los ojos. Alejo no entendía nada ¿Qué hacía Abril en su casa, luego de irse sin explicaciones y luego de haber pasado tanto tiempo? La hizo pasar y le prestó una toalla y un abrigo para que no se enferme.  El le ofreció una taza de café y ella asintió con la cabeza, no podía hablar.  Nadie decía nada, el silencio era la mejor conversación.   Pasados unos minutos, se tomó la valentía de decir unas palabras y con una voz serena le preguntó, ¿Qué haces aquí? Ella se quedó callada y al poco tiempo le respondió “necesitaba verte".

¿Por qué te fuiste entonces? Preguntó el hombre con ironía. "Me fui porque tenía miedo” dijo ella. Alejo no entendió esa respuesta y se quedó sin decir nada. Hubo otro silencio y a los pocos minutos ella dijo " Yo no lo entendía y no sabía por que me sentía así, solo sabía que me tenía que ir muy lejos tuyo".  Esas frías palabras desorientaron al hombre una vez más.  ¿Entonces por qué estás aquí? Volvió a preguntar.

“Porque te Amo” dijo Abril.  ¿Me amas? preguntó Alejo con sarcasmo. Si, aunque no lo creas, estoy aquí porque te amo. ¿Y cómo sabes que yo siento lo mismo? Cuestionando la respuesta con voz resentida.  “No lo se y no me importa, vine a decirte que yo te amo” contestó la mujer, tan rápido como pudo.  El silencio se hizo presente una vez más en la habitación.  Pasaron unos minutos más sin decir nada, Abril ya no lloraba. Y Alejo estaba confundido no sabía que pensar. Estaba furioso, triste, alegre, todo había vuelto.  El sabía que la amaba pero decírselo era demasiado. Abril no merecía tal información.

Abril lo había abandonado sin explicación alguna y por una razón estupida pensaba él. ¿Miedo al amor? quien puede tenerle miedo al amor se decía, se convencía, dudaba, se volvía a convencer y volvía a dudar. No podía pensar. Necesitaba más respuestas. Entonces volvió a mirar a Abril, quién permanecía callada. Necesito más respuestas dijo, necesito saber por qué lo hiciste, siguió preguntando insistentemente. ¿Qué es eso del miedo al amor?, necesito saberlo.

Abril suspiró y está vez con una voz serena dijo -nadie me quiso como tu, nadie me trató como vos y yo nunca me había sentido tan importante para alguien, y eso Alejo, eso fue lo que me asustó. Ser amada me asustó y por eso decidí hacer lo que cualquier persona hace al tener miedo de algo o alguien, escapé. Fue lo primero que se me ocurrió, me fui lo más lejos tuyo o eso creí. ¿Eso creíste? preguntó otra vez Alejo, como un niño que no entiende nada. Si, eso creí respondió ella sin perder la calma.

 Todo este tiempo estuve en Italia, intentando formar una nueva vida. Al principio me resultó fácil, conseguí un trabajo e hice algunos amigos. Tu recuerdo parecía lejano y mi plan parecía haber funcionado, ya te consideraba “uno más” en mi vida sin embargo pasó el tiempo y mi plan se complicó. Intenté iniciar una relación pero no pude y fue ahí cuando comencé a verte en todos lados, recordarte como nunca lo había hecho, soñarte todos los días y sentirte a mi lado sin que estuvieses ahí. No sabía que me pasaba, intenté olvidarte una vez mas, pero entre más te olvidaba más te recordaba, hasta que un día no pude más.

Me convencieron de que no volviera, de que ya era tarde. Y por un momento dudé en hacer esto cuando te vi con esa chica, pero no soporté la tristeza.  Vine a decirte que sos lo más importante de mi vida y no te quiero perder nunca más (y en ese momento, el amor de Alejo despertó y su corazón empezó a latir tan fuerte que parecía que iba a salir de su cuerpo), quiero estar a tu lado. Tuve que alejarme para comprender que necesito estar cerca de ti,  de que quiero una vida con vos, de que formas parte de mi y que sin ti no soy yo.  Y luego de esas palabras, Alejo se acercó a Abril, la miró fijamente a los ojos y con una frialdad le dijo: "Yo nunca hubiera necesitado estar lejos tuyo, ni mucho menos irme sin explicación para darme cuenta que eras lo más importante en mi vida y que deseaba una vida con vos".

Todo lo que viviste vos, lo pase yo cuando te fuiste. Te soñé, te imaginé, te sufrí, te recordé, te extrañé y te seguí amando a pesar de no saber nada de vos, supongo que eso es amor.  Sin embargo no puedo estar con vos, mi ser no me lo permite, no creo ser capaz de perdonar lo que hiciste y además estoy en buena compañía, una chica que no tiene dudas de quererme y ser querida. Abril lo miró y las lágrimas volvieron a acariciar sus mejillas.  Te voy a pedir que por favor que nunca vuelvas, que nunca me extrañes y sobretodo que nunca pero nunca... Abril no soportó escuchar esas palabras, tiró la silla y salió corriendo en plena lluvia de la casa de Alejo, dejando al hombre que amaba atrás… 

Espero que les guste. Atte: Javier Romero Ulic

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